
Safú es el cojín sobre el que nos sentamos para practicar Zazen. Tiene un diámetro de 35 cm. y 13 cm. de espesor. Es de tejido negro, relleno de un material vegetal como el kapok. La banda lateral del cojín debe hacer 22 pliegues. Se deja una abertura para poderlo llenar periódicamente, ya que debe siempre ser bastante duro.
Safú, convenientemente colocado bajo las nalgas, cuando la postura de las piernas ha sido tomada correctamente, permite bascular la pelvis, empujar hacía delante la quinta vértebra lumbar, y apoyar firmemente las rodillas en el suelo. Es uno de los elementos esenciales de la postura.
Safú, en el plano espiritual, es el sillín de la “budeidad”, de la Sabiduría Suprema. Por esa razón debe de ser tratado con respecto. Uno se inclina delante de él antes y después de Zazen, se le da la vuelta en el sentido de las agujas de un reloj. Nunca se pasa sobre él, nunca debe ser empujado con el pie. Se tiene con las dos manos, delante de uno, mientras uno se desplaza. En viaje, se lleva bajo el brazo izquierdo.
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